sábado, 22 de agosto de 2015

La orina, fármaco natural


Gracias a varios autores clásicos se conoce la importancia que la orina tenía para las personas del grupo familiar, tanto como dentífrico, para la limpieza bucal, como para el aseo personal.
El enjuagado de la boca y el lavado de los dientes, tarea que los pueblos de la cultura castreña del noroeste peninsular realizaban a diario, era algo habitual de los celtas hispanos. La orina se recogía en recipientes, de tres o cuatro cazoletas abiertas en un bloque de piedra de granito, y era dejado al aire libre para que se oxigenara, para luego ser utilizado, a la mañana siguiente, en el aseo personal del clan familiar.
Además, la orina también era utilizada para la limpieza de la piel, labor que realizaba la mujer, con un paño, en el cuerpo del esposo, de los hijos y demás miembros de la familia, proporcionando, con ello, una limpieza integral de los poros, la curación de alguna herida y la revitalización del flujo sanguíneo de la dermis, al tiempo que la brillantez del cuerpo.
Al destacar los pueblos celtas de la antigua Iberia por su aseo y escrupulosa limpieza en alimentos y vestidos, a nadie puede extrañar, por tanto, que entre ellos estuviese generalizado el hábito cotidiano de lavarse los dientes y también el resto del cuerpo con orina, uso que, en definitiva consideraban beneficioso para su salud.


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