domingo, 30 de marzo de 2014

Caldero mágico


El caldero es el lugar de las transmutaciones mágicas y místicas, de las prácticas rituales y alquimistas. Simboliza el cambio, la resurrección, la renovación, la consagración.
El famoso caldero celta que hace alusión a la abundancia llena gran número de historias populares y epopeyas. En todas ellas aporta el bienestar a su dueño y a los puros de corazón, pero a los que no lo son y prueban su contenido, les es indiferente, en el mejor de los casos.
En ocasiones es un caldero que puede ofrecer comida abundante, sin poner nada en su interior, para miles de gentes; en otras, devuelve la vida.
Su sucesor en las epopeyas de la Edad Media es el Graal, que alimentó a José de Arimatea, encargado de su custodia, durante varios meses en el foso de un castillo donde fue mantenido sin comida ni agua.


miércoles, 26 de marzo de 2014

Cernunnos


Es una de las divinidades más antiguas del mundo celta. Dios galo de la naturaleza, protector de los animales salvajes y los bosques. Propiciaba la fertilidad y la prosperidad. También fue venerado en Britania.
Su nombre significa "El Astado" y es representado con enormes cuernos y patas de ciervo, sentado en la posición del loto y sujetando en una mano un torques y en la otra una serpiente con cabeza de carnero, ambos como símbolos de poder.
Va cubierto con una piel de venado y de su cuello cuelga un collar de dientes de oso.
Durante la época medieval en Irlanda, las astas de Cernunnos se identificaron con la figura del Diablo.



sábado, 22 de marzo de 2014

Teutates


Era el dios galo del pueblo y eso precisamente es lo que significa su nombre "Un Pueblo"
Se trata de un dios común a todos los galos, señor de la guerra al que los romanos identificaron con Marte. Habitualmente se le ofrecían sacrificios, que aunque a veces eran de animales, por lo general eran de seres humanos, a los que quemaban en su honor. En estos rituales, había ocasiones en que las víctimas eran ahogadas antes en barriles de cerveza.
Cuando un galo estaba amenazado por algo y corría peligro su vida, sacrificaba en honor a Teutates a un prisionero para enviarlo al otro mundo sustituyéndole. Así, el dios lo protegería y podría seguir viviendo. Fue antecesor de los hombres, su legislador y el defensor de sus tribus.
Forma parte, junto a Taranis y Esus, de la temible triada de la muerte y la oscuridad.


lunes, 17 de marzo de 2014

Rhiannon


Protectora de los caballos en la mitología galesa. Era una hermosa joven que un día, mientras paseaba a caballo vestida de blanco y oro, conoció a Pwyll y se enamoró. Pero su familia la había prometido a Gwawl que, al ser rechazado, fue en busca de Pwyll. Éste, disfrazado de mendigo, lo esperó en el bosque y lo rodeó con cien jinetes. Gwawl prometió entonces dejarlos en paz pero, presa de ira, les lanzó una terrible maldición. Así, cuando se casaron, pasaron muchos años sin poder tener hijos y Pwyll considerándola estéril, comienza a comportarse de una manera cruel con ella.
Con el tiempo se quedará embarazada, pero Gwawl hace secuestrar al niño mientras la madre duerme, y paga a sus criadas para que coloquen huesos al lado de la cama y ensucien su cara y sus ropas con sangre, por lo que es acusada de comerse al niño. Pwyll la desprecia y la condena a contar el feroz crimen a todo aquel que llegue al castillo para después, como castigo, transportarlo a hombros hasta la entrada. Rhiannon afrontó con paciencia el sufrimiento durante siete años. Hasta que un día, el niño, que había sido abandonado en un establo, le fue devuelto a su madre, que lo llamó Pryderi "Inquietud". Tras la muerte de Pwyll se casó con Manawydan, pero Gwawl siguió siempre buscando la manera de vengarse. 
Suele ir acompañada de unos pájaros que con sus cantos, duermen a los vivos y resucitan a los muertos.


viernes, 14 de marzo de 2014

Epona


Diosa gal protectora de los caballos. Animales que tenían una gran importancia para los celtas, pues además de utilizarlos para la guerra y el transporte, eran para ellos símbolo de fertilidad y representaban poder y prestigio.
Epona, cabalga siempre a lomos de un veloz caballo, vestida con una larga túnica y llevando un cuerno de la abundancia.
En unas ocasiones aparece acompañada de un potro, asociándola por ello a la fertilidad. En otras se acompaña de un perro. Tanto este animal como el caballo, están relacionados con el reino de los difuntos. Por eso es venerada en algunos sitios como protectora de las almas que van al Más Allá. También lo es del agua de las fuentes, de los robles y de las encinas.
Los romanos veneraron su figura erigiéndole monumentos en los acuartelamientos de caballería y celebrando en Roma una fiesta en su honor.
Se le relaciona con la galesa Rhiannon y la irlandesa Macha.

         

martes, 11 de marzo de 2014

Macha


Diosa irlandesa de la guerra, perteneciente a los Tuatha y relacionada con los caballos. Fue esposa de Neimhedh y de Nuadha. Un día llegó a casa de un campesino viudo con varios hijos que vivía en Ulster. Se ocupó de atender las labores domésticas, cuidar a los niños, dormir a su lado y proporcionarle una gran fortuna. Pasado un tiempo quedó embarazada y cerca del parto, el hombre tuvo que asistir a una asamblea. Ella le pidió que no contase a nadie que estaba allí. Pero mientras veía una carrera de caballos, el campesino se burló diciendo que su mujer corría más que los caballos del rey. El soberano, herido por el comentario, mandó arrestar al hombre y amenazó con matarlo si no demostraba que era verdad lo que decía. Mandaron traer a la mujer, que suplicó que se aplazara la prueba ante la inminencia del parto. El rey se niega y ante la falta de apoyo del resto de los hombres, que no tuvieron piedad de su estado, disputa la carrera y gana. Llega a la meta retorciéndose de dolor y allí mismo da a luz a dos gemelos. En ese momento, maldice a los hombres de Ulster a que cada nueve meses padezcan dolores de parto, durante cuatro días y cinco noches.
Sólo Cuchulainn será inmune, por ser hijo de Lugh.
Se le asocia a otras diosas de la guerra, que aparecían con aspecto de hermosas mujeres o con forma de cuervos sobre el campo de batalla y son: Morrigan, Babd y Nemain.


sábado, 8 de marzo de 2014

Druidesa


Es la druida femenina. Existen noticias, si bien muy escasas y confusas, acerca de la existencia de estas druidesas. Se han encontrado datos, por ejemplo, de una comunidad de sacerdotisas femeninas en Sena, a orillas del Mar Británico. Según parece, estaba formada por nueve sacerdotisas vírgenes especializadas en profetizar el futuro y realizar curaciones mágicas, pero también en provocar tempestades y en la transformación de personas en animales, acciones estas últimas que se han atribuido siempre de forma recurrente a las brujas. Es posible que ecos de estos cultos druídicos femeninos sobreviviesen, por ejemplo, en los ritos realizados por las monjas del monasterio irlandés de Kildare, que mantenían un fuego perpetuo en honor de Santa Brígida, santa cristiana continuadora de una antigua divinidad indoeuropea.



Druidismo


Prodigiosa organización religiosa que supo dotar a la civilización celta de una comprensión mitológica de la existencia. El mito en sí no deja de ser, en su origen, un tipo de historia sagrada; es decir, pertenece no sólo al ser humano sino a las entidades por encima de él, a las divinidades.
El celta es uno de los hombres más religiosos de la antigüedad. Su vida estaba orientada casi constantemente hacia el mundo mágico y el espiritual por el sistema semiteocrático impuesto desde el druidismo. En torno al celta, todo era prodigioso y devenía de algún tipo de encantamiento: desde sus propios e inciertos orígenes hasta los bosques o los animales con los que convivía, desde los combates con el enemigo o las expediciones al confín del mundo, hasta su calendario de fiestas. Los dioses se manifestaban en todo momento y, si no eran ellos, lo hacían las entidades de otros planos, como las hadas o los elfos. La vida no podía considerarse otra cosa que una mera transición más o menos entretenida hasta el momento de la muerte, que se aceptaba sin complejos ni culpas y a que ella no constituía más que un paso previo a la existencia en el Otro Mundo.
Para los celtas, la vida significaba movimiento y dinamismo y por ello no había alternativa posible: descartada la opción de quedarse quieto, lo único que quedaba por hacer era cabalgar sobre ésta. Es otro puente a través del espacio y del tiempo con la filosofía oriental, según la cual el cambio es lo único que nunca cambia en el mundo. De aquí arranca su desapego hacia lo material y su comprensión de cuánto de pasajero tiene esta vida, expresado en la ausencia de grandes asentamientos permanentes, de impresionantes templos físicos de piedra o de la simple necesidad de dejar constancia de la propia existencia tras la muerte de uno más allá del recuerdo familiar.