jueves, 30 de enero de 2014

Brigit


Diosa irlandesa de la adivinación, de la poesía, de le sabiduría y del agua de los ríos. Además, era protectora de las mujeres durante el parto, de los reyes y de los guerreros. También estaba asociada con la fertilidad de los campos. Por eso, cuando la cosecha no era buena, se sacrificaba un gallo en su honor en algún lugar donde se unieran tres corrientes de agua.
Era hija del dios Dagda y esposa de Bres, que gobernó durante algún tiempo la tribu de los Tuatha, cuando su rey Nuadha perdió un brazo luchando en la primera batalla de Magh Tuiredh.
Era la diosa venerada por los poetas.
En Inglaterra era conocida como Brigantia, diosa jefe de la tribu de los Brigantes, asentados en el norte. El pueblo celta de los Brigantes que se extendieron por Europa desde Suiza a Inglaterra parece tener una estrecha relación con el nombre de esta diosa. El día de su festividad era el 1 de febrero, día en el que las tribus celtas celebraban el comienzo de la primavera. En su honor los celtas, tenían por costumbre mantener un altar con una llama siempre encendida y a ella consagraban la fiesta de Ymbolc.
También su nombre ha dado lugar a una serie de ríos en las Islas Británicas. Su nombre aparece en el mundo cristiano asociado al de Santa Brígida.
Es identificada por los romanos con Minerva.


martes, 28 de enero de 2014

Ogma


Dios irlandés de la elocuencia, hijo de Dagda. Tenía el aspecto de un viejo decrépito, de piel oscura y vestía con una piel de león. Como guerrero de los Tuatha luchó contra los Fomores en la segunda batalla de Magh Tuiredh y, tras la victoria, pidió que le concedieran la espada mágica de los Fomores, capaz de narrar las hazañas conseguidas con ella. Era el encargado de transportar las almas al Más Allá, un hermoso y tranquilo lugar donde reposaban hasta el momento en que se vuelvan a reencarnar.
Aparece siempre representado con una maza en su mano derecha y un arco en la izquierda. De su boca salen fuertes cadenas de oro, que se ensartan en las orejas de la multitud de hombres que le siguen entusiasmados.
Esposo de Etain, hija de Dian Cecht, fue muy admirado como poeta y como inventor del "Ogham", primer sistema de escritura utilizado en Irlanda que consistía en grabar sobre piedras o madera, líneas verticales sobre las que se hacían muescas horizontales e inclinadas.
Un hijo suyo, Mac Cecht, también fue venerado como dios de la elocuencia. Él y sus hermanos fueron los responsables de la muerte de Ith, que daría lugar a la conquista de Irlanda por los hijos de Mil.
Su equivalente galo es Ogmios.
Es identificado con Hércules por los romanos.


domingo, 26 de enero de 2014

Dagda


Es el gran dios de la mitología irlandesa, padre de todos los demás. Su nombre significa "El Dios Bueno". Tiene aspecto de un hombre de campo, pero duro y terrible. Controla el clima, las cosechas y es venerado como dios de la fertilidad. Jefe guerrero de los Tuatha, sabio y conocedor de las artes de magia, tenía un enorme mazo que arrastraba sobre ruedas, que mataba con un extremo y resucitaba a los muertos con el otro. Su arpa Vaithne, producía llanto, risa o adormecimiento con su sonido y acudía por sí solo al lado de su dueño cuando éste lo requería. Era guardian del inagotable caldero mágico que los Tuatha cogieron en Murias, que saciaba el hambre de todos y además rejuvenecía a aquellos que comían de él. Durante una tregua, visitó el campamento de sus enemigos los Fomores. Allí, le obligaron a comer una cantidad de alimentos, capaz de llenar a cincuenta personas. Devoró encantado toda la comida, ayudado por un cazo de madera tan grande, que cogían dos personas dentro. Al terminar había engordado enormemente pero, aún así, se fue a hacer el amor con una mujer de la tribu. 
También es llamado Eocheid Ollathir, Lathir y Ruadh Rofhessa.
Brigit, diosa de la fertilidad, y Aengus serían algunos de sus hijos.
Su conexión seudo-histórica la encontramos en el "Leabhar Ghabahàla" (Libro de las Invasiones, capítulo III). Dagda sería el rey de los Tuatha De Danann en el momento que son derrotados por los hijos de Mil de España, entonces gracias a sus poderes mágicos los Tuatha se refugiarían en las colinas bajo tierra en el mundo de los seres invisibles, siendo Dagda el encargado de crear los side subterráneos para su pueblo.
El manuscrito Leabhar Gabhàla (capítulo IX, 109 y 112), en unos textos confusos de difícil traducción, nos ofrece su genealogía como ser humano, su muerte y sus hijos, así como la divinidad de algunos de ellos.


viernes, 24 de enero de 2014

Dana


Es la diosa madre irlandesa de la que descienden los demás dioses y madre tierra. Dagda y Dana fueron los dioses engendradores de todos los demás. De ella proceden los Tuatha Dé Danann y por eso llevan su nombre: El pueblo de la Diosa Dana.
Se identifica con la madre naturaleza y con la tierra, simbolizando el poder que tiene ésta para proveer de hijos a los seres humanos. Representa por tanto la fertilidad. Su imagen de mujer con grandes pechos es símbolo de fecundidad y de abundancia.
Tiene un hacha que representa su poder en los sacrificios. Además se acompaña de un cayado de pastor y una serpiente, que también simboliza la fertilidad.
En algunas regiones fue considerada la reina de las hadas, de los elfos y de los enanos a cuyo cuidado estaban confiadas las grandes riquezas subterráneas. Era por tanto señora del misterioso mundo del subsuelo. Una hechicera de aspecto terrible, pero siempre dispuesta a echar una mano a todo aquel que lo necesitara y que demostrase tener buen corazón.
Su equivalente galesa es Don, esposa del dios de la muerte Beli y madre de dioses.
También es conocida por los nombres de Ana, Anna, Anne, Anu, Danu, Ainu, Aine.
Los romanos la identificaron con Anna Parenna.
Es probablemente la diosa que más se puede encontrar, en una u otra forma, en la mayoría de las culturas: desde las Venus prehistóricas, pasando por la Pachamamma sudamericana, hasta incluir a la Gaia (tierra) actual de los movimientos New Age.



miércoles, 22 de enero de 2014

Mitología celta


La civilización celta fue la antepasada de pueblo europeo. Un grupo de tribus indoeuropeas, establecidas en la Galia, las islas Británicas, la Italia alpina, la península Ibérica, Suiza, Austria, el centro y mediodía de Alemania, Bohemia, Ucrania y Galacia (Asia Menor). Se decía que eran sanguinarios guerreros y bebedores empedernidos. La arqueología revela que, sobre todo, fueron hábiles agricultores, audaces comerciantes y refinados artistas; ellos representaron "la primera civilización a escala europea".
El gran defecto de los celtas fue la imprevisión. Si en lugar de atenerse exclusivamente a la tradición oral, hubieran transmitido a la posteridad aunque sólo fuera lo estrictamente indispensable para llenar algunas páginas de archivos, habrían facilitado su defensa frente a las caricaturas escritas por griegos y romanos, quienes por ser sus enemigos, eran propensos a ver en ellos a "ebrios belicosos".
Julio César, que para ganar prestigio en Roma hizo la guerra a los galos -esos celtas de la antigua Francia-, nos enseña que los druidas, sus sacerdotes vestidos de blanco, se abstenían voluntariamente de trazar palabras cuya escritura no ignoraban, tanto para evitar la divulgación de sus secretos religiosos como para evitar que sus discípulos embotaran su memoria apoyándose en los textos copiados.
En cuanto a sus creencias religiosas, su clase sacerdotal más elevada -los druidas- conocían muy bien los secretos de los solsticios y equinoccios; de ahí que levantasen templos para seguir las fases astrales del sol y la luna, representados por el metal oro y plata, respectivamente.
El mundo celta, siempre misterioso y apasionante, nos ofrece en su mitología una gran variedad de personajes. Divinidades de mayor o menor importancia, héroes y guerreros legendarios, o míticos reyes que, aunque eran hombres, fueron considerados dioses y como tales han pasado a la posteridad.
Las divinidades celtas están ligadas a las costumbres cotidianas de su vida, como sus cosechas, los animales o la guerra, y también con lugares naturales importantes para ellos como bosques, ríos o montañas. Rendían culto a los árboles, a las aguas cristalinas de los manantiales, a los dioses masculinos, cuyos altares se alzaban en las cimas de las montañas; mientras que a las diosas se erigían en las grutas de las laderas.
La arqueología ha ido descubriendo inscripciones y restos que han hecho llegar hasta nuestros días, referencias de gran cantidad de dioses. Algunos adorados en muchos sitios, aunque sea con diferentes nombres. Otros, en cambio, venerados a un nivel más local o incluso familiar.



domingo, 19 de enero de 2014

Mito y religión


Un asunto que suele provocar debates de larga duración y de escaso acuerdo es el que se cuestiona sobre los límites y fronteras que deben establecerse para diferenciar la mitología de la religión. El reto es complicado, acaso innecesario, puesto que ambas materias discurren por senderos que se entrecruzan con suma frecuencia. Deberá aceptarse, quizá, la inconveniencia de practicar sobre ellas cualquier tipo de microcirugía destinada a separarlas en dos partes autónomas, puesto que su estudio individual, como si hubiesen evolucionado en paralelo, parece condenado a ofrecer conclusiones poco esclarecedoras. En cualquier caso, sí es oportuno recalcar que el mito va más allá de lo religioso, puesto que acostumbra a edificarse sobre bases cuya principal característica no está vinculada con los sucesos de origen sagrado.


sábado, 18 de enero de 2014

Aceptación y rechazo de lo mitológico


La Ilustración y el Romanticismo se acercaron a la mitología sin mayores problemas. Los ilustrados, a pesar de desenvolverse en los ámbitos propios de la racionalidad, se abstuvieron de condenar a los mitos y, por el contrario, se propusieron encontrar sentido a los relatos míticos aparentemente fantásticos. La tradición romántica, en confrontación directa con todo aquello que surgiera del radicalismo intelectual, defendió los contenidos que no estaban al alcance de la razón y, por lo tanto, les atribuyó un valor añadido. Es más, desacreditaron a la razón como vía adecuada para ofrecer explicaciones sobre el mito. Ni que decir tiene que, justo al otro extremo, el racionalismo entendió que el mito era lo contrario a la verdad y que, en consecuencia, no marcaba ningún modelo válido a seguir.
El mito, pues, ha merecido, históricamente, valoraciones bien distintas. Ha gozado de movimientos de apoyo y ha sufrido corrientes de desprecio.
Algunos filósofos insisten en la necesidad de separar las dosis de ficción o de irrealidad que contienen los mitos para poder adentrarse en el estudio y análisis de las aportaciones históricas que se intuyen como la parte esencial de su existencia. Se recalca, en este sentido, que el mito puede contener mensajes y referencias sobre acontecimientos de gran complejidad que sólo pudieron ser transmitidos a través de personas que utilizaron el simbolismo para relatar hechos de los cuales ellos pudieron ser testigos de excepción.


miércoles, 15 de enero de 2014

Mito y razón


Puestos en el terreno de los conocimientos, es oportuno referirse al viejo conflicto que enfrenta al mito con la razón. Para los defensores del método analítico como único camino a seguir para alcanzar la realidad, es obvio que la mitología carece de los mínimos fundamentos para ser tenida en cuenta a la hora de "comprender". Así, y según Platón, "discordias, combates, reconciliaciones, matrimonios y procreaciones; todo está puesto en escena en la narración mítica. Puede seducir, en efecto, a los espíritus pueriles; más no aporta nada a quien trata de comprender, en el sentido propio del término, ya que el entendimiento se refiere a una forma de inteligibilidad que el mito no entraña y que sólo el discurso explicativo posee". En tiempos de la Grecia clásica, la defensa a ultranza de la razón, su exaltación, propició la proliferación de manifestaciones críticas contra todos aquellos que veían en la mitología algo más que la recopilación de simples relatos. Aristóteles, discípulo de Platón durante veinte años, siguió los pasos de su maestro en lo que a valoración de los mitos se refiere: "Las sutilezas mitológicas no merecen ser sometidas a un examen serio. Volvamos más bien al lado de aquellos que razonan por la vía de la demostración". Con todo, es necesario recordar que el mismo Aristóteles señaló que la razón y el mito griego de la creación comparten puntos de encuentro.
En los estadios de cohabitación suelen exponerse las tesis que otorgan distintas virtudes al mito. De entrada, está considerado como una forma eficaz para transmitir conocimientos. También hay autores que, aún calificándolos de "ilógicos", les atribuyen importantes valores morales. En cualquier caso, la mitología, a lo largo de la historia, ha generado opiniones de signo bien distinto.



lunes, 13 de enero de 2014

La transmisión de los mitos


Cabe significar que los mitos han cumplido importantes funciones sociales. A menudo se ha resaltado que a través de ellos se han podido asentar principios morales que, traspasados de generación en generación, han acabado fortaleciendo la existencia y la cohesión social. Si los mitos conocidos no han caído en el pozo del olvido es porque todas las culturas y tradiciones se han preocupado de conservar su esencia, ya sea afianzándola en los círculos más inmediatos, ya sea procurando, dentro de lo posible, su máxima expansión.
Dentro de la segunda categoría, es preciso subrayar el papel que han jugado los que se han venido en llamar "profesionales de la oratoria y de la memoria". En situaciones y tiempos de escasa o nula tradición escrita, se trata de aquellos elementos de cada sociedad que, generalmente respetados y admirados por el colectivo, han asumido la responsabilidad de evitar la dispersión y la posterior pérdida de los relatos tradicionales. Desde los hombres sabios de las tribus hasta los poetas, pasando por los sacerdotes y los expertos en el arte de la profecía, siempre se ha contado con la inestimable actuación de aquellos que, apoyándose sobre todo, en la transmisión ora, se han propuesto conservar los valores y conocimientos que subyacen en las historias mitológicas.



sábado, 11 de enero de 2014

Clases de mitos


El mito más importante que genera una cultura es, por norma general, el cosmogónico, aquel que se refiere al génesis del Universo. En muchas mitologías, la creación del mundo procede de la nada. En estos casos suele aparecer la figura del dios todopoderoso cuya influencia directa en los acontecimientos posteriores al establecimiento del orden que sustituye a la nada es variable: puede mantener una presencia constante o puede distanciarse del mundo creado.

Los mitos escatológicos son aquellos que vaticinan los hechos que ocurrirán cuando la vida en el mundo llegue a su fin. En este contexto, también se han de mencionar aquellos que explican cómo la muerte entró a formar parte del ciclo de la vida humana. Es necesario apuntar que, en un principio, la vida no desemboca necesariamente en la muerte. Por circunstancias diversas, los seres humanos acaban sabiendo que a todos ellos les espera el mismo destino final.

Otros mitos se centran en la actuación que llevan a cabo los protagonistas de hazañas que comportan avances sustanciales en el desarrollo de la humanidad. Los héroes de carácter cultural son los responsables de trazar etapas que marcan un antes y un después en la cultura a la cual pertenecen.

A los ya citados se unen los mitos milenaristas, los de la eterna renovación cíclica a través de mundos sucesivos que conducen hasta la sociedad ideal, y los mitos mesiánicos, aquellos que aguardan la llegada del salvador.



viernes, 10 de enero de 2014

Mitos y Mitología


Por definición, un mito es una narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Con frecuencia interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la realidad. Esta es la primera definición que la real Academia Española ofrece de la palabra "mito": concepto inherente a las tradiciones que han jalonado la historia de la humanidad.

Casi todas las culturas se han servido de los mitos para explicar los grandes secretos de la vida. Cómo se creó el universo, quién decidió la existencia de los seres humanos, por qué la naturaleza aporta fenómenos que pueden llegar a se implacables. El listado que comprendió todas las preguntas primigenias fue largo, muy largo. Y para cada una de esas preguntas fue necesario encontrar una respuesta satisfactoria, acorde con el carácter y las tradiciones propias de cada pueblo. Hoy, esas respuestas merecen, en muchos casos, interpretaciones muy variadas, acaso contradictorias. De hecho, las distintas mitologías aportan informaciones, datos y circunstancias ininteligibles. Nada, sin embargo, podrá negar la evidencia: las mitologías constituyen un documento de valor incalculable para profundizar en la historia de los pueblos.

Basta echar un vistazo a la mitología de nuestros antiguos para quedar hechizado por los personajes, ritos e historias que se acumulan. A través de un envolvente lenguaje simbólico, los relatos mitológicos desgranan todos y cada uno de los misterios que acompañan al mundo desde que es mundo, e incluso antes. Puede que una chispa de soberbia nos induzca a observar cierta ingenuidad en los contenidos y explicaciones que se desarrollan a partir de los mitos. Sin embargo, es necesario emprender el ejercicio de remontarse en el tiempo. Debemos catapultarnos hasta los días en que el ser humano, ineludiblemente, tenía que preguntarse cosas tan "sencillas" como por qué el Sol se esconde para volver a salir, o qué motivos se barajan en los cielos para decidir los días lluviosos. La mitología se ocupa de los primeros tiempos, de un pretérito remoto. De la nada. Dioses, criaturas extraordinarias y procesos sobrenaturales son los vehículos que, a través de sus actuaciones -en ocasiones rocambolescas-, dan sentido a todo lo que ocurrió, ocurre y ocurrirá.



jueves, 9 de enero de 2014

Mitología


Desde un punto de vista global, se define a la mitología como el estudio y la interpretación de todo aquello que se entiende como mito, es decir, la fábula, ficción alegórica, relato o noticia respecto de una materia vinculada con la religión o las creencias y que suele estar envuelta de hechos extraordinarios. La mitología es lo más parecido a la ciencia ficción, ya que habla de tiempos, lugares y personajes que suelen apartarse de lo contemporáneo y que poseen un valor de sobrenaturalidad casi siempre relevante.

No se sabe en qué momento nace la mitología. Es evidente que como especialidad de estudio e investigación, se remonta a épocas relativamente cercanas. Sin embargo, como naturaleza es prácticamente tan antigua como el ser humano ya que forma parte de su cultura y creencias.

La mitología se basa en el relato. Claro que éste, en sus orígenes surge de la tradición oral. Ahora bien, es preciso entender que no todas las narraciones son iguales. No es lo mismo un cuento que una leyenda o que una historia mitológica. Los tres conceptos pueden parecer parejos, sin embargo, serán sus matices de contenido e interpretación los que finalmente den a una narración la categoría de hecho mitológico.

El mito, que nace de forma independiente en todas y cada una de las culturas, es algo así como un cuento tradicional convenientemente aderezado, tanto de ingredientes morales como religiosos que sirven para que el ser humano pueda entender su origen y el del mundo en el que vive e incluso el porqué de las cosas que le suceden. De esta forma, los mitos cumplen una función que básicamente es formativa a la vez que histórica. Dicho de otro modo, nos inculca unos preceptos de sabiduría y entendimiento, y nos informa de aquellos hechos acaecidos en otros tiempos.


La tradición oral es el conducto primigenio por el cual la mitología se perpetúa. Tanto el narrador como el público que escucha sus explicaciones parten de la base de que se trata de historias supuestamente reales que justifican la existencia de preceptos, ideas, creencias y realidades. Claro que todo ello acostumbra a estar ataviado de hechos fantásticos y sobrenaturales. De esta forma el mito, que siempre es interpretativo, suele estar compuesto por una serie de símbolos y ornamentos que tienen por objeto penetrar en la conciencia del oyente o bien en su evolución.

Existe una cierta relación entre relatos mitológicos de culturas totalmente distintas y que no han tenido contacto entre ellas. Es como si la evolución hubiera sido prácticamente pareja en todas partes y los distintos pueblos hubieran tenido la necesidad de crear, cada uno en función del entorno en el que vivían, historias muy similares que explicasen hechos que son universales. Más allá de todo ello, hay algo innegable, y es que el mito siempre se desarrolla en un tiempo que es anterior al mundo actual, y siempre alude a hechos extraordinarios y a dioses y personajes inaccesibles y dotados de poderes sobrenaturales. a gran mayoría de los mitos han sido considerados como aspectos inspiradores de cultos y religiones.