jueves, 8 de mayo de 2014

Triskel, el triple círculo sagrado.


El triskel (división del círculo en tres sectores iguales) era el amuleto que portaban los druidas colgado en el pecho, como símbolo de la sabiduría para su poseedor y, al mismo tiempo, del poder absoluto.
El triskel supone una figura en constante movimiento de rotación, segmentada en tres espacios y dimensiones estrechamente relacionados entre sí, aunque ajenos al devenir del tiempo, su posición en el espacio y la ubicación en un momento histórico.
Como símbolo de la trascendencia, esta figura estaría relacionada con la inmortalidad del alma de los fallecidos. Por ello, no es una casualidad que los templarios, entre otros muchos valores, recogieran de los celtas el sentido de triskel, que inscribieron en el tragaluz de algunas ventanas circulares, y colocaron en lugares sagrados -capillas o iglesias funerarias- vinculados, en muchos casos, con el paso al Más Allá. En este símbolo resulta muy fuerte la asociación del movimiento giratorio y circular mediante la "dinamización" de la dirección.
El triskel, como forma de constante movimiento, es una figura que estaría destinada a proporcionar el éxtasis y facilitar ese cambio de dimensión espacial a otro mundo, o, lo que es lo mismo, el paso del reino de los vivos al del Más Allá; con ello volvemos a recordar que se trata de una rueda, pero que, al observarla con detenimiento, se llegaba a penetrar en el interior del universo, que es, al mismo tiempo, descubrir nuestros espacios internos.
El triskel, como símbolo esquemático de la evolución del universo, es, al mismo tiempo, una forma de crecimiento relacionada con el número de oro (1.618), debida al movimiento de rotación de la tierra. Las tres espirales que segmentan el espacio interior del círculo representan una serpiente enroscada.
El triskel celta, tras la llegada del cristianismo, inspiraría el símbolo de la Trinidad.
Es importante hacer referencia a la doble espiral, con la cual se establece la comunicación entre los dos principios o puestos, lo que nos llevaría al yin-yang. Desde la dimensión cósmica, la espiral doble puede ser considerada la proyección, en una única dimensión, de las dos mitades del huevo del mundo del andrógino primordial, separado en dos estadios delimitadores de las aguas superiores e inferiores.



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