miércoles, 15 de enero de 2014

Mito y razón


Puestos en el terreno de los conocimientos, es oportuno referirse al viejo conflicto que enfrenta al mito con la razón. Para los defensores del método analítico como único camino a seguir para alcanzar la realidad, es obvio que la mitología carece de los mínimos fundamentos para ser tenida en cuenta a la hora de "comprender". Así, y según Platón, "discordias, combates, reconciliaciones, matrimonios y procreaciones; todo está puesto en escena en la narración mítica. Puede seducir, en efecto, a los espíritus pueriles; más no aporta nada a quien trata de comprender, en el sentido propio del término, ya que el entendimiento se refiere a una forma de inteligibilidad que el mito no entraña y que sólo el discurso explicativo posee". En tiempos de la Grecia clásica, la defensa a ultranza de la razón, su exaltación, propició la proliferación de manifestaciones críticas contra todos aquellos que veían en la mitología algo más que la recopilación de simples relatos. Aristóteles, discípulo de Platón durante veinte años, siguió los pasos de su maestro en lo que a valoración de los mitos se refiere: "Las sutilezas mitológicas no merecen ser sometidas a un examen serio. Volvamos más bien al lado de aquellos que razonan por la vía de la demostración". Con todo, es necesario recordar que el mismo Aristóteles señaló que la razón y el mito griego de la creación comparten puntos de encuentro.
En los estadios de cohabitación suelen exponerse las tesis que otorgan distintas virtudes al mito. De entrada, está considerado como una forma eficaz para transmitir conocimientos. También hay autores que, aún calificándolos de "ilógicos", les atribuyen importantes valores morales. En cualquier caso, la mitología, a lo largo de la historia, ha generado opiniones de signo bien distinto.



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