miércoles, 12 de abril de 2017

Los árboles en la astrología celta


Para los celtas, todos los seres del universo estamos consagrados a un árbol. El calendario celta es lunar, es decir, los meses están dedicados a la luna, y cada uno de ellos encuentra como representante un árbol, elevado a la categoría de sagrado. Cada tres estaciones del año celta se corresponde con una estación de nuestro calendario romano. Fueron los sacerdotes celtas quienes establecieron el reparto de la división del tiempo, que nada tiene que ver con el que conocemos actualmente, de primavera, verano, otoño e invierno. Porque el año celta encuentra una representación en catorce especies vegetales, y cada una de ellas con su correspondiente estación, piedra, atributo y árbol.
Algunos héroes mitológicos de la Irlanda celta tienen sus nombres relacionados con árboles sagrados; por ejemplo: la tribu Eburonian (referencia al tejo); la de Mac Cuilinn (hijo del acebo); o la de Mac Ibar (hijo del tejo). Ante esto, es fácil comprender cuán importante fue para los celtas el bosque, como marco general, y el árbol, en relación con el individuo.
El calendario del año celta comienza el 24 de diciembre, tras el solsticio de invierno, representado por el abedul, y termina el día anterior (23 de ese mes), con el muérdago; en medio, toda una variedad de árboles, piedras, astros, atributos y riquezas, que se citan a continuación.
  • Del 24-12 al 20-01: período dedicado al ABEDUL, tras el solsticio de invierno, en el comienzo del año lunar. La naturaleza duerme y comienza a despertar el astro rey; es época de reposo. Estación: Deidad Absoluta. Piedra: cristal ―cuarzo acristalado y transparente―. Atributo: el poder. Color: blanco. Árbol: abedul (de porte elegante y estilizado). Personalidad: Poseen un carácter sereno y son muy reflexivos y serios. No son amantes de los conflictos y utilizan su arma preferida para rehuirlos, que es el razonamiento y la utilización de la dialéctica. Tienen un característica que les hace ser admirados por los demás, es su autocontrol. Dominan sus emociones de una manera que a los que les rodean les sorprende. Son vitalistas y les gusta mucho estar en casa, aunque de vez en cuando también les agrada escaparse. Los poseedores de este signo no toleran perder su libertad y su capacidad de decisión lo que les hace ser un poco intolerante con las opiniones de los demás. Le atraen las profesiones ligadas a la política, al mundo militar y que tengan que ver con la tierra.
  • Del 21-01 al 17-02: período dedicado al SERBAL (árbol ornamental (dada su belleza y elegancia); su fruto es comestible, con él los celtas elaboraban una bebida alcohólica. Estación: Fuego Sagrado. Piedra: turmalina. Atributo: apresuramiento. Color: verde. Personalidad: Armonía y equilibrio son sus características más sobresalientes. La búsqueda de la armonía y el equilibrio al ser la característica principal de este signo es la principal motivación de los poseedores de este signo. Son muy románticos y necesitan del amor y de la compañía de su pareja para ser felices. Les gusta llevar una vida ordenada e incluso algo cuadriculada. El orden en su vida es primordial y necesario para ellos. No toleran el desorden. Son muy comprensivos y sobre todo sentimentales, así como muy impresionables. Son generosos y les gusta que lo sean con él, sobre todo en el terreno amoroso. Destacan en profesiones ligadas a la comunicación y en general en profesiones del ámbito artístico.
  • Del 18-02 al 17-03: período dedicado al FRESNO, uno de los árboles sagrados de los celtas, y posteriormente de los templarios. Estación: el Mar. Piedra: aguamarina ―de color brillante de color verde oscuro―. Atributo: el amor. Color: azul turquesa. Personalidad: Curiosidad y reserva son sus características principales. Son personas muy curiosas en el buen sentido de la palabra, y como quieren saber de todo, esto les hará muy abiertos al saber, aunque en el fondo son muy reservados. Les gusta refugiarse en su silencio y observar en él a los demás. Son resistentes físicamente, pero débiles a la hora de dejarse llevar por la tristeza. Les encanta recibir afecto y comprensión y necesitan de la aprobación de los demás para sentirse ellos mismo bien consigo mismos. Son buenos conversadores y los demás cuando tienen problemas encuentran en ellos a ese amigo a quien contarle sus problemas. Son excelentes psicólogos, policías o abogados.
  • Del 18-03 al 14-04: período del ALISO, árbol que tiene su hábitat en las riberas de los ríos, y que los celtas relacionaron con la primavera, el tiempo de despertar para dar frutos. Estación: Voluntad Divina. Piedra: granate. Atributo: el fuego. Color: púrpura. Personalidad: Vitalidad, optimismo y ganas de vivir. Los nacidos bajo el signo del aliso suelen ser personas nerviosas, de carácter aventurero y espíritu movido. Vitales, optimistas, son personas muy admiradas por quienes les rodean ya que insuflan estas características a quienes conviven con ellos. Les viene muy bien tanto el yoga como ejercicios de meditación y relajación, así como realizar ejercicios físicos al aire libre. Son amorosos y cálidos, pero en el momento en que ven que la relación presenta fracturas, salta a otro amor casi sin pensarlo. Además, esto no les cuesta esfuerzo pues son grandes seductores y conquistadores. Son buenos periodistas, médicos, inversores y profesores de educación física.
  • Del 15-04 al 12-05: período del SAUCE. Estación: la Luna. Piedra: ortosa. Atributo: el encantamiento. Color: plata. Personalidad: Las personas sauce son de aquellas a las que les gusta vivir y saborear la vida de forma intensa. Son meticulosos y por eso se toman bastante tiempo para meditar sus respuestas y sacar adelante sus negocios y proyectos. Son personas que precisan sosiego, estabilidad y paz. Su salud no es mala pero si quieren estar en plena forma deberán realizar algún tipo de actividad física moderada, como por ejemplo andar al menos media hora al día. Les encanta que les cuenten secretos, sobre todo del corazón.
  • Del 13-05 al 09-06: período del ESPINO BLANCO (conocido popularmente como majuelo), cuando la naturaleza se asienta y madura, tiempo de fructificar y culminar. Estación: el Caos. Piedra: lapislázuli (de atractivo color azul). Atributo: la purificación. Color: azul oscuro. Personalidad: Personas muy optimistas e independientes, los nacidos bajo el signo del espino son también vitalistas y rebeldes. Son algo distraídos y nerviosos, incluso algo desordenados y, por encima de todo, muy independientes. Por ello les gustan mucho los deportes arriesgados y las actividades al aire libre. En el plano amoroso, no les gusta nada atarse pero sí mantener muchas relaciones inestables. La mayor estabilidad la encontrará en el caso de la amistad y la complicidad. Les van sobre todo las profesiones independientes y liberales.
  • Del 10-06 al 07-07: período del ROBLE, uno de los grandes árboles sagrados de la mitología celta, por su monumental porte y larguísima vida. Estación: Rey Dual. Piedra: diamante ―la más valiosa de todas las gemas―. Atributo: la resistencia. Color: dorado. Personalidad: Son personas bastantes reflexivas a las que les encanta meditar consigo mismas, pero también aprecian la compañía de los demás. Son personas a las que no les gustan las cosas mediocres ni chapuceras, pero sí que les estimulen los sentidos. Es fundamental para estas personas, por lo general algo nerviosas, que se tomen la vida con más tranquilidad y calma. Les encanta disfrutar de las relaciones sexuales con una persona afín a ellos, y sobre todo sentirse queridos y deseados.
  • Del 08-07 al 04-08: período del ACEBO, que coincide con el tejo en la colonización de muchos territorios, y que tarda 8 años en alcanzar su tamaño medio (sus hojas y frutos están muy vinculados con la Navidad). Estación: la Humanidad. Piedra: rubí ―mineral de color rojo intenso―. Atributo: la lucha. Color: rojo, por la sangre derramada en los combates. Personalidad: Tremendamente ambiciosos, las personas acebo siempre están buscando el reconocimiento social. Tienden a una vida brillante, algo favorecido por su gran confianza en sí mismos. Su ritmo a veces es imposible de aguantar por otros, signo de su gran vitalidad. Suelen ser amantes expertos y ardientes, y siempre están buscando relaciones plenas de sensualidad. Gracias a su poder de decisión y grandes dotes de mando, están muy cualificados para desempeñar profesiones de dirección y organizativas.
  • Del 05-08 al 01-09: Es el período del AVELLANO, cuyo fruto, comestible en invierno, era muy apreciado por los celtas. Estación: la Mente. Piedra: topacio ―fino mineral de color amarillo―. Atributo: el juicio. Color: naranja. Personalidad: Los avellano son personas muy dinámicas, pero eso no les impide haber reflexionado las cosas con anterioridad. Les encanta guardar sus energías para un fin concreto y no diseminarlas en varias tareas a la vez. Personas muy vitalistas y llenas de energía, son a la vez amantes de las fiestas, de la música, del deporte y la lectura. Se enamoran con apasionamiento pero de personas que puedan admirar mucho. Son fieles y celosos y esto le acarrea algún que otro problema con sus parejas. Las mejores profesiones para la persona avellano es aquella donde su imagen juegue un papel fundamental.
  • Del 02-09 al 29-09: período de la PARRA, arbusto que nos proporciona las uvas y las pasas, y del que se obtiene el vino. Estación: la Tierra. Piedra: amatista ―mineral de color violeta, también llamada "ágata" por estar dedicada a Santa Águeda, virgen venerada muy especialmente por los templarios―. Atributo: la alegría. Color: oro. Personalidad: Aparentemente estas personas son frías, tímidas y reservadas, pero en realidad esto es como una máscara que intenta tapar su miedo a pasarlo mal. Son también bastante metódicas y muy perfeccionistas, fieles a sus promesas, ahorrativos y bastante responsables. En el plano de la salud, les gusta mucho cuidarse y tener su cuerpo bien presentable. Para evitar llevarse chascos en el terreno amoroso, prefieren mostrar gestos de indiferencia ante un posible objetivo. Son excelentes policías o guardias de seguridad ya que su poder de observación es muy agudo.
  • Del 30-09 al 27-10: período de la HIEDRA, planta trepadora de gran resistencia, utilizada por los celtas para hacer coronas y guirnaldas. Estación: el espíritu. Piedra: ópalo ―mineral muy apreciado para incrustar en piezas de orfebrería―. Atributo: la inmortalidad. Color: violeta. Personalidad: Los nacidos bajo el signo de la hiedra son personas que se adaptan naturalmente a todas las cosas, especialmente si estas no son nada complicadas. Personas con mucho sentido del humor, son enamoradizas y por ello les encanta seducir y coquetear. Para equilibrarse necesita tanto actividades incesantes como deportes tranquilos que no requieran demasiado esfuerzo físico. Algo caprichosos en el terreno amoroso, cuando quieren a alguien lo hacen sinceramente. Las personas hiedra, en el plano profesional, destacan sobre todo en publicidad y en las que están relacionadas con los medios de comunicación.
  • Del 28-10 al 24-11: período del YEZGO, árbol de flor muy aromática y agradable, que coincide en su floración con el mes de la caída; el tiempo de terminar y ajustar cuentas. Estación: el Sol Doble. Piedra: zafiro, cuya dureza sólo es superada por el diamante. Atributo: la riqueza. Color: azul. Personalidad: Personas apasionadas y muy extremistas. Son muy susceptibles y emocionalmente débiles, y su extremismo les lleva a tener un ritmo de vida bastante desigual. Les gusta mucho negociar y son buenos ahorradores y son amantes de los negocios. Les vienen muy bien los ejercicios mentales y los pasatiempos para pensar como los crucigramas, juegos de palabras, etc. Son muy dramáticos a la hora de exteriorizar su cariño o de mantener relaciones sentimentales. Destacan sobre todo en la medicina, psicología o la investigación.
  • Del 25-11 al 22-12: período del SAÚCO, de cuyo fruto se obtienen bebidas, mermeladas y confituras. Corresponde al invierno, período de tristeza; la muerte del año, cuando el tiempo se estanca. Estación: Reina Trina. Piedra: olivino ―roca de origen volcánico―. Atributo: la ruina. Color: negro. Personalidad: Las personas que nacen bajo el signo del saúco son muy pacíficas, pacientes y constantes. Les encanta la buena mesa y son bastante sedentarios, por lo que les vendrá bien practicar ejercicio físico de forma regular. Son personas que saben controlar extremadamente bien sus impulsos y en el plano amoroso son bastante tradicionales y conservadores. Muy inteligentes y preparados en el terreno intelectual, son magníficos jueces, abogados o políticos.
  • El 23-12: último día del año celta consagrado a "la Reina de las Tinieblas", en su aspecto destructivo. Jornada tan sagrada que nadie se atrevía a mencionarla en voz alta, y su árbol: el MUÉRDAGO, una especie botánica parasitaria que se beneficia de la savia de la especie sobre la que germina; gracias a un pájaro que la depositó arriba, fue la preferida de los druidas.

sábado, 8 de abril de 2017

Los árboles sagrados celtas


Gracias a los autores latinos Luca y el gaditano Pomponio Mela, se sabe que las tribus celtas de las Galias acostumbraban a reunirse a la sombra de las arboledas sagradas para invocar a sus divinidades; práctica que se repetía entre los celtas de Britania. Al analizar los nombres de algunas de las tribus célticas de las Galias, es fácil comprender la importancia que para esta civilización tenían los árboles, como el nombre de los euburones (la tribu del tejo); los lemovices (el pueblo del olmo); etc. Incluso se daba el caso de que un tronco , y en ocasiones también un árbol entero, eran enterrados en el túmulo funerario, como ofrendas votivas. Para los celtas, los árboles eran portadores de una sabiduría sagrada; el avellano -noveno árbol del Ogham-, por ejemplo, era asociado particularmente con la sabiduría concentrada: algo dulce, compacto y alimenticio encerrado en una pequeña concha dura. "Cuando el haya prospera con hechizos y letanías, las copas de los robles se enmarañan y hay esperanza para los árboles". (Antiguo mito galés Cad Goddeu [batalla de los árboles]).
La iglesia cristiana, consciente de que lo sagrado no era el edificio, sino el lugar sobre el cual se alza el templo, no dudó en apropiarse de los enclaves sagrados paganos. Es el caso del culto a los árboles, significaba la destrucción de la arboleda (bosque sagrado), o bien de la tala de un ejemplar en concreto, con la finalidad de, a continuación, alzar en ese mismo enclave una iglesia, para cooptarla al servicio de la conversión cristiana. El proceso, efectivamente, cristianizaba los poderes o las energías que emanaban del lugar y de los que era transmisora la arboleda, en general, o el árbol, en particular.
Los bosques, por tanto, eran templos, santuarios para los celtas. En sus claros el pueblo se congregaba para seguir los ritos religiosos; los altos troncos se elevaban como las columnas que sostienen el cielo; una roca, o un tronco de árbol, servían de altar; mientras que el manantial sagrado era la fuente de bendiciones; enfrente, la figura de un druida vestido de blanco, a la sombra de un roble.
Es en estos espacios sagrados -los bosques- donde se perciben mejor los mensajes recibidos de las deidades, y también los seres que ya forman parte del Más Allá reposan tranquilos. También los bosques son refugio y punto de encuentro de hadas, ninfas, duendes, faunos, unicornios...; y los árboles, vías de comunicación entre el cielo y la tierra, también están relacionados con demás elementos del cosmos (agua, aire, y madera), así como con la imaginación y la magia. Los árboles tenían tanta fuerza interior que los celtas percibían a través de ellos tanto la nostalgia de lo perdido, como la esperanza por lo recuperable.



jueves, 6 de abril de 2017

Culto de los celtas a los astros


En astrología, el sol es símbolo de la vida, del calor, del día, de la luz, de la autoridad, del sexo masculino y de todo lo que irradia.

En todos los textos de Irlanda y del País de Gales, se recurre a la imagen del astro rey para comparaciones o metáforas, el sol sirve para caracterizar no solamente lo brillante o lo luminoso, sino también lo hermoso, amable y espléndido. Los textos galeses designan a menudo al sol con la metáfora "ojo del día", y el nombre del ojo en irlandés (sul), que es el equivalente del nombre británico del sol, subraya el simbolismo solar del ojo.

El sol, el astro rey, desempeñó un papel primordial en las creencias espirituales de los antiguos celtas. Como se confirma al contemplar los numerosos grabados en piedras sagradas, de origen céltico, que tras la victoria del cristianismo, se alzaron en los altares de las iglesias medievales, para recuperar el poder y la fuerza acumulada desde que los druidas celtas las eligieran como elementos sagrados.

El sol de medianoche, que aparece dominando los espacios fríos de las regiones hiperbóreas, guarda una estrecha relación con los pueblos celtas que allí se instalaron, al ser el origen de la tradición primordial, como símbolo correspondiente a la significación positiva y superior de las tinieblas. Aún se mantiene, en los pueblos de la Europa emplazados en los territorios civilizados por los celtas, la tradición de colocar un sol en las fachadas de las casas, como elemento protector para las personas que allí residen, en forma de escultura, o bien, como sucede en lugares de la Galia y también en la geografía hispana, una flor de cardo.



miércoles, 15 de marzo de 2017

Elementos mágicos de poder


Los celtas, lejos de lo que hemos estado acostumbrados a oír de ellos, fueron un conjunto de pueblos con grandes valores. Gracias a los druidas, sus sacerdotes, vestidos de blanco, la sociedad celta alcanzó un elevado nivel cultural, tanto material como espiritual, que superó, en muchos casos, a las demás civilizaciones de su tiempo.

La medicina celta es puramente empírica, basada en los elementos, siendo los encargados de practicarla los druidas, magos que utilizaban todos los métodos que le proporcionaba la naturaleza. La orina humana la empleaban para cicatrizar heridas en la piel, aplicándola con un paño de tela. A estos magos de la curación se les llamaba "ensalmadores", al tener la propiedad de sanar enfermedades por métodos sobrenaturales, que después se llamarían curanderos, dioses, sanadores, etc., en las ancestrales tradiciones asturianas. Precisamente en el Principado de Asturias, la enfermedad llamada "mal del monte", conocida popularmente como mastitis o enfermedad de los senos, se curaba por la realización de cruces con un diente de lobo. Muchas de estas curaciones alcanzaban el mayor éxito tras haberse llevado a cabo un conjuro o adivinación entre el curandero y el enfermo, a través del fuego, por ello, a estos especialistas que facilitaban el canal de comunicación con las fuerzas del Más Allá, para obtener la respuesta al mal, se los llamaba pyromantes.

La glasopeda, conocida vulgarmente como el "mal de orizo", en los pueblos y concejos asturianos, era la forma de curar mediante un conjuro de magia simpática.

Los druidas, desde sus enclaves secretos de los bosques, recogían la fuerza de cinco elementos (agua, aire, fuego, madera y tierra), para un mejor uso de las necesidades del pueblo. Entre los galos, los manantiales eran divinidades que tenían sobre todo propiedades para curar las heridas y la de reanimar a los guerreros muertos en combate. De allí resulta que el agua es milagrosa, capaz de sanar enfermedades; así también aparece como medio de purificación.

En los ritos funerarios, los druidas, para liberar al difunto de las malas influencias, y que su viaje al Más allá fuera tranquilo y seguro, el agua y el fuego eran los elementos utilizados. Con el agua lustral se apagaba un tizón ardiente sacado directamente del fuego del ara de sacrificios; cuando la persona había fallecido en su casa, se colocaba en la puerta de la misma un gran jarrón lleno de agua lustral, agua que debía ser sacada de la fuente o pozo de una vivienda en la cual no hubiese ningún difunto. Y las personas que acudían al velatorio eran rociadas al salir de ella con esta agua.


En todos los textos irlandeses, el agua es un elemento bajo la atenta custodia de los sacerdotes druidas, únicos miembros de la sociedad celta que tenían el poder de atar y desatar. Sabemos que el ahogamiento era la forma de castigo aplicado a un poeta (bardo) de la antigua Irlanda, culpable de adulterio. A pesar de ello, el agua consiste también y sobre todo, por su valor lustral, en un símbolo de pureza pasiva; medio capaz de transmitir la revelación para los poetas en su búsqueda por obtener de este sagrado elemento la inspiración y las profecías. Según Estrabón, los druidas afirmaban que en el fin del mundo reinarían solos el agua y el fuego (elementos primordiales).

En cuanto al fuego, corresponde a un rito propio de culturas agrarias, como la celta, que los druidas veían como un medio o vía de pasaje; como los incendios de los campos que, tras las llamas, se embellecen luego con un manto verde de naturaleza viva.

Los celtas sólo consideraban tres puntos cardinales: norte (el espacio boreal); este (el nacimiento del astro rey), y sur (el esplendor de la luz y la mayor fuerza del disco solar sobre los seres vivos, animales y plantas). El oeste, sin embargo, lo ignoraban, al relacionarlo con la muerte del sol creador, que se precipitaba en las entrañas del mar; momento, según algunos autores como Estrabón, del instante mágico del crepúsculo, cuando se producía un suave chirrido, sólo perceptible a los oídos del druida, y era ocasión de celebrar sus ofrendas a la Madre Tierra, mientras permanecía de espaldas a los espacios infernales del poniente.

El pueblo celta creía en una concepción de la vida basada en el valor del individuo, su defensa de la comunidad y el honor de la guerra. Para ellos, el final de una existencia valerosa -puesto que creían en la reencarnación del alma- era culminar con una muerte heroica; después, que su cuerpo sea devorado por los buitres, y con ello, a través de estas sagradas aves, alcanzar la plenitud del Walhala, el paraíso celta.


CABEZAS HUMANAS

Para los celtas, era la cabeza el centro del espíritu de la persona, donde gravitaban y se contenían todos los sentimientos y el espíritu, y al mismo tiempo, suponía el símbolo de la fuerza y el valor guerrero del adversario, que vienen a añadirse a los del vencedor, y la decapitación garantiza de este modo la muerte física de ese adversario. La cabeza, por tanto, para el pueblo celta era objeto de prácticas y de creencias muy diversas, pero en conjunto muy homogéneas. Y es en el ámbito militar donde se concentran la mayor parte de esos juicios. La muerte, en efecto, no se conseguía, según las concepciones célticas, más que si se alcanzaban las membranas del cerebro.

En el mundo celta hay dos santuarios en los cuales se custodiaban las cabezas; estos lugares estaban situados en Irlanda y la Galia. El primero concretamente en el Ulster, en el edificio llamado La Rama Roja, donde se halla la corte  del mítico rey Conchobar; y otro, el más célebre, en Entremont. Este último, próximo a la ciudad de Aix-en-Provence (Francia), fundado en pleno apogeo de la cultura de La Tène; fue la capital de los salios hasta su destrucción por los romanos en el año 124 a.C.54


sábado, 11 de marzo de 2017

El Caldero


El caldero fue un recipiente que caracterizó a las sociedades protohistóricas del mundo occidental relacionadas con la etapa final de la Edad del Bronce, primero, y con los pueblos celtas después, aunque las primeras referencias de calderos, en bellas series, se las debemos a los urartu, pueblo rival de los escitas, que tuvo su área de influencia en los confines de Anatolia, y que potenció la escritura cuneiforme en los grandes bloques de piedra de basalto que se alzan en las proximidades del lago Van.
Para las creencias de los antiguos celtas, el caldero simbolizaba el cambio, la renovación, la consagración, la resurrección (traducido al mensaje sagrado del cristianismo: el valor del Santo Grial); como recipiente  que bulle, significaba además, el símbolo de la abundancia. No es una casualidad que en los yacimientos celtas hayan aparecido gran cantidad de calderos en sus diversas formas.
Para los mitos de la Irlanda y Gales célticas, el símbolo más poderoso de la regeneración del alma es sin duda el "Caldero de la Resurrección", que se encontraba en el bruidhen (mansión del Más Allá). Ese recipiente, siempre repleto de sabrosos manjares, era el premio al valor y, como se dice  del caldero mágico irlandés de Bendigeidfran, citado en la leyenda galesa de Bramen y estrechamente relacionado con la divinidad Dagdam era el único recipiente capaz de devolver la vida a los guerreros caídos con valor en el combate.
Es un hecho digno de destacar que la mayoría de los calderos míticos de tradición celta han aparecido en los lechos de los lagos, o ríos, considerados como espacios sagrados y puertas al Más Allá, como formas de agradecer a las divinidades las buenas cosechas en el campo, la riqueza de la cabaña de pastoreo, la abundancia de agua, o la celebración de una victoria..., probablemente por haber sido arrojados allí a modo de regalos al agua, como vehículo de la vida y elemento mediador por excelencia, en nombre de una divinidad, para que el líder del clan, tras fallecer, alcance la dicha del Más Allá en su reencarnación. El cáliz medieval, el símbolo más sagrado del cristianismo, el Santo Grial, encuentra en el caldero celta su principal referencia y simbolismo.
El caldero conlleva, por tanto un contenido cuya valoración va mucho más lejos que la puramente artesanal del objeto, porque se convierte en un elemento sanador de determinados males y, según los casos, también como sanador de almas, o la misma muerte física.



miércoles, 1 de marzo de 2017

LEYENDA CELTA: El gaitero y el leprechaun

Leprechaun

Hace ya tanto tiempo que la memoria se niega a reconocerlo, vivía en el  pueblo de Dunmore, en el condado de Galway, Irlanda, un hombre bastante falto de luces que, a pesar de su absorbente afición a la música y de ser un gaitero medianamente bueno, en su vida había sido capaz de aprender otra tonada musical que no fuera "An róg-haira dubh". Sin embargo, con ella solía hacerse de algunas monedas de los parroquianos de las tabernas, que se divertían con sus patéticos pasos de baile y las intencionadas palabras de la canción.

Una noche en que el gaitero regresaba a su morada, después de haber interpretado media docena de veces su única canción en su taberna preferida, llamada "An derugrânoniâ" (Las bellotas), la consabida carga de buen whisky irlandés en sus entrañas hizo que, al cruzar por el cementerio, quizás un poco inseguro por el entorno, presionara el fuelle de la gaita y comenzara a tocar por 
séptima vez la única canción que conocía.

Pero sus temores demostraron no ser infundados; apenas había recorrido la mitad del trayecto, cuando un leprechaun, surgido de entre las raíces de un
enorme roble, cayó sobre él y lo derribó, de tal modo que Swenû —que tal era el apodo del gaitero— quedó debajo del duende, que lo sujetaba fuertemente el cuello, apretando la gaita, que emitía un sonido quejumbroso.

—¡Malhadado seas, duende asqueroso; déjame ir a mi casa! Tengo cuatro monedas de diez peniques para entregarle a mi pobre madre, que las necesita para comprar tabaco en polvo.

—Si haces lo que yo te digo, no necesitarás preocuparte por tu madre —le dijo el leprechaun—. Ahora vamos a irnos de aquí, y si no te mantienes bien aferrado, te caerás y te romperás todos los huesos de tu cuerpo, y también se romperá la gaita, y eso será lo peor. Mientras volamos, toca el "Oinowirî" para mí.

—¡Es que no la sé!

—¡No me importa si la sabes o no! —gritó el leprechaun—; tú toca, y no te preocupes de lo demás!

El gaitero, atemorizado, llenó de aire la bolsa y comenzó a tocar, aunque sin saber muy bien qué hacer con sus dedos; sin embargo, mientras transcurrían los minutos, la música brotaba con tanta fluidez que él mismo se encontraba embelesado.

—¡Pues sí que habías resultado un buen maestro de música —dijo entonces al leprechaun—; pero dime, ¿a dónde nos dirigimos?

—Esta noche hay una importante fiesta en el castillo de la Reina Lean Bansheeen la cima de Chroagh Patrick —le informó el leprechaun—, y quiero que toques en ella; te doy mi palabra que volverás a casa bien recompensado por tus molestias.

—¡Caramba! Si va a resultar que, al final, me vas a ahorrar un viaje —dijo el gaitero—, porque resulta que el padre Arragh me puso como penitencia una ida a Chroagh Patrick por haberle robado su ganso blanco preferido el día de Beltayne.

Ya en buena connivencia, ambos viajaron juntos, con la rapidez de un relámpago, a través de montes, marismas y llanuras, hasta llegar a la cima de Chroagh Patrick; una vez frente al castillo de la Reina Banshee, el leprechaun
golpeó tres veces con sus nudillos, y el gran portón se abrió, franqueándoles el paso hacia una gran habitación. Allí, Swenû vio una enorme mesa de roble, con cientos de ancianas sentadas alrededor; una de ellas, con un porte real que la distinguía de las demás, se levantó de su sitial y dijo:

—Que tengas mil bienvenidas, leprechaun na Samhain. ¿Quién es el invitado
que has traído contigo?

—Pues, ni más ni menos que el mejor gaitero de Erín —contestó el duende. Al escuchar esto, una de las ancianas dio un golpe en la mesa, con lo cual se abrió una puerta en una de las paredes y de ella surgió, ante el estupor del gaitero, ¡el mismo ganso blanco que él había robado al padre Arragh para la fiesta de Beltayne!

—¡Por mi alma! —exclamó Swenû— . Pero si mi madre y yo mismo nos comimos
hasta el último hueso de esa ave; sólo dejamos un muslo, que mi madre le dio a
Moyrua (la pelirroja Mary), y que fue el causante de que el padre Arragh se enterara de que yo había robado su ganso.

El ganso, demostrando estar más vivo de lo que el gaitero pensaba, retiró los platos y limpió la mesa, y entonces el leprechaun dijo:

—Toca algo de música para estas agradables damas. 

La velada transcurrió sin otros incidentes, con Swenû tocando y cantando canciones que jamás había aprendido en su vida, y las ancianas damas bailando hasta que ya no pudieron dar una paso. Entonces el leprechaun dijo que había que pagar al gaitero, y todas y cada una de las banshees depositaron una moneda de oro en su bolsa.

—¡Por los dientes de San Patricio! —exclamó Swenû —. ¡Soy más rico que el hijo de un rey!

—Ven conmigo —le dijo el leprechaun—, y yo te regresaré a tu casa.

Pero en ese instante, cuando el gaitero estaba a punto de subir a las espaldas del leprechaun, el ganso que había atendido el servicio de la mesa (el mismo que él pensaba haberse comido en la fiesta de Beltayne) se acercó a él y le entregó una gaita nueva. Luego, él y el leprechaun se marcharon y, al llegar a Dunmore, el duende dejó al gaitero sobre el pequeño puente y le dijo que regresara a su casa, agregando:

—Ahora, además de algunas monedas de oro, tienes dos cosas más: ciall agus eól (conocimientos de música) y muchas canciones nuevas; aprovéchalas. 

Contento como unas pascuas, Swenû corrió hasta su casa, abrió la puerta y llamó a su madre a gritos:

—¡Déjame entrar; tengo una fortuna en mi bolso y soy el mejor gaitero de Erín!

—Como de costumbre, estás borracho —contestó la madre.

—Pues verás que no —alegó Swenû—. Da la casualidad de que, en esta ocasión, ni una gota ha pasado por mi garguero.

La mujer abrió la puerta del dormitorio y él le dio las monedas de oro. A continuación le dijo, exultante:

—Ahora espera a escuchar la música que voy a interpretar para ti.



Acunó la nueva gaita bajo su brazo y comenzó a soplar, pero, en lugar de música, se escuchó una terrible barabúnda, como si todos los gansos y patos de Irlanda estuvieran gritando al mismo tiempo. El horrible sonido despertó a los vecinos, que comenzaron a reclamarle silencio y luego a burlarse de él, cuando descubrieron que el alboroto procedía de su propia gaita.

Desesperado, cambió la nueva gaita por la vieja, y de ella surgió una melodía maravillosa que calmó como por arte de magia el enojo de sus vecinos, y cuando se hubieron sosegado, les contó con detalles todo lo sucedido aquella noche.

Al día siguiente, Swenû fue a ver al padre Arragh y le contó su historia con el leprechaun, pero el cura se negó terminantemente a aceptar una sola palabra de su relato, hasta que comenzó a tocar la gaita y los chillidos de gansos y patos amenazaron con dejarlos sordos a ambos.

—¡Vete de mi vista, ladrón de gansos! ¡No te conformas con comerte mi ave, sino que también quieres burlarte de mí!

Pero el gaitero no le hizo el menor caso, y tomó su gaita vieja, para demostrar al párroco que su relato era verídico; y en cuanto comenzó a tocar su antiguo instrumento, sonó una música maravillosa y, desde aquél día hasta que su brazo ya no tuvo fuerzas para presionar el odre de la gaita, nunca hubo en ningún condado de Erín un músico tan solicitado como Swenû, El Gaitero.



NOTAS:

1 Literalmente, "El negro bribón", tonadilla ligera, con letra subida de tono, que solían cantar los gaiteros en las tabernas, para divertir a los concurrentes.

3 Swenû: en gaélico antiguo, sonido, nota; un nombre muy utilizado para los bardos y juglares durante la Edad Media temprana.

4 Oinowirî: literalmente, "Unos pocos hombres valientes", canción guerrera que entonaban las tropas en batalla, al compás de la música de las gaitas.

5 El término banshee es una palabra compuesta por han (mujer) Y shee (hada o
duende). Es un hada solitaria que demuestra un gran cariño por los seres humanos, únicamente superado por la lean banshee, o "reine de las mujeres-hadas". La banshee es extraordinariamente longeva, y ciertas familias irlandesas han tenido una banshee que los ha protegido durante toda su historia, que les ha anunciado con sus lamentos cada muerte inminente de algún miembro del clan y que ha llorado durante meses después de cada una de ellas. Algunas veces, adopta la figura de una hermosa doncella y, otras, el de una bruja repugnante.

6 Beltayne: festividad consagrada al dios Belenos y a la Madre Suprema, o Señora del Bosque. Literalmente significa "el fuego de Bel", se conmemora durante la noche del 31 de abril al primero de mayo, y es un homenaje de agradecimiento a los dioses familiares, por haber protegido los fuegos del hogar, como así también un augurio de primavera. Es una fiesta característica de los pueblos agrícolas y pastoriles, ya que llega la fecha de la siembra y de sacar las manadas a pastar. En Alemania y algunos países anglosajones, la noche previa se conmemoraba la Noche de Walpurgis, en que se intentaba conjurar a los seres malignos que se reunían en las colinas elevadas. Los romanos asimilaron Beltayne con las Laridae, es decir, sus propias fiestas en honor a los dioses lares, protectores del hogar.

7 Literalmente, "leprechaun de Samhain", aludiendo a la festividad celta de los muertos, que es hoy festejada como Halloween. Samhain (fin del verano) fue originalmente una festividad celta de los muertos, celebrada durante la última noche del año druídico, es decir, la del 31 de octubre, precedente al Día de Todos los Santos. Hasta épocas relativamente recientes, en muchas partes de Europa existía la creencia —probablemente originada en esa festividad celta— de que, precisamente en esa noche, las brujas y hechiceros efectuaban sus peores conjuros, y se encendían grandes fuegos para mantener lejos de los hogares a los espíritus malévolos.

domingo, 26 de febrero de 2017

LEYENDA CELTA: Las hadas de Knockgrafton



Hace ya muchísimos años, tantos que no podría contarlos, en la fértil tierra de Lough Neagh1 existió un hombre muy, pero muy pobre, que vivía en una humilde choza, a la orilla del río Bann, cuyas aguas turbulentas bajan de las sombrías laderas de los montes Anthrim.
Lushmore,2 a quien habían apodado así los lugareños, a causa de que siempre llevaba en su alto sombrero de rafia una pequeña rama de muérdago, como la que los leprechauns3 ponen en las hebillas de los suyos, tenía sobre su espalda una gran joroba, que prácticamente lo doblaba en dos, como si una mano gigante hubiera arrollado su cuerpo hacia arriba y se lo hubiera colocado sobre los hombros. Tal era el peso de ese enorme apósito de carne, que cuando el pobre Lushmore estaba sentado —y lo estaba casi todo el tiempo, pues sus flacas piernas apenas podían sostener su cuerpo—, quedaba doblado por la cintura, con su pecho apoyado sobre sus muslos, única manera de sostener el peso de su giba.
Si bien la gente de los alrededores lo trataba con deferencia, pues su trabajo de maestro mimbrero era muy cotizado en la zona, corrían ciertas historias sobre él, quizás provocadas por la envidia de sus magníficas labores, y los lugareños tenían cierta disposición a evitarlo cuando se cruzaban en algún lugar solitario ya que, aunque la pobre criatura era tan inofensiva como un bebé de pecho, su deformidad era tan grande que asustaba a sus vecinos, que apenas podían considerarlo un ser humano. De él se decía, por ejemplo, que tenía un gran dominio de la magia, y que podía mezclar pócimas y brebajes, y preparar encantamientos para enloquecer a un hombre, aunque lo cierto es que nunca nadie lo había comprobado personalmente.
Lo cierto es que Lushmore poseía unas manos realmente mágicas para trenzar todo tipo de juncos y mimbres, para tejer cestas y sombreros, y cuando no se encontraba sentado en su insólita posición, solía recorrer los alrededores, recogiendo los materiales que luego transformaba en verdaderas obras de arte, o marchando en su pequeña carreta hacia las ciudades vecinas, para vender el fruto de su trabajo.
Y así fue que en una ocasión, cuando regresaba de la ribera del río Main, donde solía recoger la mayoría de su materia prima, y se dirigía a la ciudad de Killead conuna carga de canastos, como el pequeño Lushmore caminaba muy despacio porculpa de su enorme joroba, se había hecho ya completamente de noche cuando llegó al viejo túmulo de Knockgrafton, un lugar que la mayoría de los aldeanos evitaban por las noches.
Lushmore se sentía agotado por la caminata, y al pensar que aún le quedaban varias horas por delante, decidió sentarse bajo el túmulo para descansar un rato y, para entretenerse, se puso a contemplar el rostro de la luna, que lo observaba solemnemente entre las ramas de un añoso roble.
Repentinamente, llegaron a sus oídos los extraños acordes de una misteriosa canción, y el jorobado comprendió inmediatamente que jamás había escuchado una melodía tan fascinante como aquélla. Sonaba como un coro de infinitas voces, donde cada uno de sus integrantes cantara en un tono diferente, pero sus voces se armonizaban unas con otras de tal forma que parecía que salieran de una sola garganta. Escuchando con atención, Lushmore pronto pudo distinguir la letra de la canción que constaba de sólo cuatro palabras que se repetían tres veces: "Da Luan, Da Mort; Da Luan, Da Mort; Da Luan, Da Mort";4 luego se producía una pausa y la tonadilla comenzaba de nuevo.
Lushmore escuchaba con el alma puesta en sus oídos y apenas respiraba por el temor a perder un sólo compás. Pronto comprendió que la canción provenía desde dentro del túmulo y, aunque al principio la música lo había ensimismado, con el paso del tiempo la letanía comenzó a aburrirlo, así que, aprovechando el intervalo que se producía después de las tres repeticiones de Da Luan, Da Mort, introdujo, con la misma melodía, las palabras "augus Da Dardeen"; luego siguió entonando Da Luan, Da Mort junto con las voces misteriosas y, cuando se produjo nuevamente la pausa, volvió a introducir su propio augus Da Dardeen.


Las hadas de Knockgrafton —porque no eran de otros las voces que entonaban aquella melodía— se maravillaron tanto al escuchar aquel agregado a su canción, que inmediatamente decidieron salir a buscar al genio cuyo talento musical hacía palidecer al de ellas; y así el pequeño Lushmore fue llevado hacia el interior del túmulo, a la velocidad de un tornado.
Una maravillosa vista acompañó su caída, mientras que la más excelsa de lasmúsicas acariciaba sus oídos con cada uno de sus movimientos. Al llegar a su destino, la reina de las hadas y su séquito le depararon el más glorioso de los recibimientos, dándole una calurosa bienvenida, que llenó de gozo su corazón, y poniéndolo a la cabeza del coro; luego fue atendido a cuerpo de rey por una multitud de sirvientes y, en general, lo trataron como si fuera el hombre más importante del mundo.
Algo más tarde, mientras descansaba de su copioso banquete, Lushmore notó que las hadas se trababan en una ardorosa deliberación y, a pesar de la forma en que lo habían tratado, comenzó a sentir cierto temor hasta que la reina se acercó a él y le dijo:

¡Lushmore, Lushmore,
desecha todo temor,
esa giba que te aqueja
ya no te dará más dolor!
¡Mira al suelo y la verás
caerse con gran fragor!

Tan pronto como el hada pronunció estas palabras, el jorobado se sintió repentinamente tan leve y grácil que pensó que podría volar como los pájaros, o saltar a la luna de un solo brinco. Con inmenso placer escuchó un gran golpe y, cuando miró hacia abajo, vio la joroba caída a sus pies, como una masa de carne informe. Entonces intentó hacer lo que nunca había hecho en su vida: levantó la cabeza con precaución, temeroso de golpearse contra el techo de la habitación en que se encontraba —tan alto le parecía ser ahora y miró a su alrededor, admirando el panorama que se extendía, desde una altura desde la cual nunca había contemplado escenario alguno. Abrumado por las nuevas sensaciones queexperimentaba, sintió que la cabeza le daba vueltas y más vueltas, y una nube pareció descender sobre sus ojos, hasta que cayó en un sueño profundo y, cuando despertó, se encontró tendido sobre la hierba, cerca del túmulo de Knockgrafton, al interior del cual las hadas lo habían llevado volando la noche anterior.
Al abrir los ojos, pudo ver que ya era de día, el sol brillaba cálidamente en el cielo y los pájaros cantaban en las ramas del roble que se extendían sobre su cabeza.
Su primera acción, luego de decir sus oraciones, fue llevar la mano a su espalda, para tantear su joroba y, al no encontrarla, se sintió transportado por la alegría, porque se había convertido en un hombre gallardo y elegante; más aún, al contemplarse en las aguas del Lough Neagh se vio vestido con ropas nuevas, que hasta eso habían hecho las hadas por él.
Recogió su mercadería, que estaba prolijamente acomodada sobre una de las piedras del túmulo, y reinició su interrumpido camino hacia Killead, ágil como una gacela y con un paso tan airoso como si toda su vida hubiera sido maestro de danzas. Al llegar a la ciudad, ninguno de los vecinos pareció reconocerlo sin su joroba, y le resultó difícil demostrarles que era el mismo Lushmore, el maestro mimbrera, que venía a entregarles sus pedidos.

No hace falta adelantar que no pasó demasiado tiempo antes de que la noticia de la desaparición de la giba de Lushmore corriera como reguero de pólvora por Killead y todos los pueblos cercanos, y que de todos ellos se acercaron a su choza multitudes de curiosos, a contemplar el milagro. Y así fue que una mañana, estando el mimbrero sentado frente a la puerta de su cabaña, trabajando con sus mimbres, una anciana se acercó a él y le pidió si podía indicarle el camino hacia Capagh, porque debía entrevistarse con un tal Lushmore, que allí vivía.
 —No necesito indicarle nada, mi buena señora —respondió el aludido— porque usted ya está en Capagh y, para mayor precisión, le diré que se encuentra usted en presencia de la persona que está buscando.
Me he llegado hasta aquí —agregó entonces la mujer— desde Mallow Fermoy, en el condado de Waterford, a muchos días de camino, porque oí decir que a ti las hadas te han quitado la joroba. Es que el hijo de una hija mía tiene una giba que va a causarle la muerte y quizás, si pudiera utilizar el mismo encantamiento que tú, se podría salvar. Así que te suplico que me enseñes el hechizo para tratar de curarlo.
Estas palabras conmovieron profundamente a Lushmore, que siempre había sido un hombre sensible, y le contó a la anciana todos los detalles de su aventura; cómo había agregado sus compases a la canción de las hadas de Knockgrafton y había sido transportado por ellas al interior del túmulo, cómo le había sido quitada mágicamente la joroba y cómo le habían regalado incluso un traje nuevo.
La mujer le agradeció sinceramente su relato y partió inmediatamente, con gran alivio en su corazón y ansiosa por poner en práctica las enseñanzas del maestro mimbrero. Una vez que hubo regresado a la casa de su nieto, cuyo nombre era Jack Madden, narró todo lo que había escuchado y, sin pérdida de tiempo, pusieron al pequeño jorobado sobre una carreta y emprendieron el camino hacia Knockgrafton. Era un largo viaje, pero a la anciana y su hija no les importaba, mientras que el muchacho fuera liberado de su deformidad.
Algunos días después, llegaron al túmulo, justo a la caída de la noche, dejaron al joven cerca de la entrada y se retiraron a una prudente distancia; lo que ni la madre ni la abuela tuvieron en cuenta fue que el jorobado, resentido por su deformidad, era un sujeto taimado y maligno, que gustaba de torturar a los animales y arrancarles las alas a los pájaros vivos y que, además, no tenía ni el más mínimo talento musical; pero eso es bastante comprensible, si consideramos que se trataba de su hijo y de su nieto, respectivamente.
No había pasado mucho tiempo desde que dejaran al joven jorobado cerca del túmulo, cuando éste comenzó a oír una suave melodía proveniente del túmulo que sonaba quizás más dulce que la que había escuchado Lushmore, ya que las hadas habían incorporado su agregado: "Da Luan, Da Morí; Da Luan, Da Morí; Da Luan, Da Morí, augus Da Dardeen" , aunque esta vez no había pausa alguna, ya que las palabras del trenzado llenaban el espacio vacío.
Jack Madden, para quien su único propósito era liberarse de su giba, no prestó la menor atención a la canción de las hadas, ni buscó el momento ni el tono musical adecuado para introducir su propia variante, sino que lo hizo una octava más alta de lo que los intérpretes lo hacían. Así que, tan pronto como comenzaron a cantar, irrumpió, sin importarle el ritmo ni el tiempo, con su frase "augus da Dardeen, augus da Hena", pensando que, si con un solo día de la semana, Lushmore había obtenido un traje, él probablemente obtendría dos.
Desafortunadamente, tan pronto como las palabras hubieron brotado de sus labios, fue elevado por los aires y precipitado al interior de la fosa, como su antecesor pero, a diferencia de aquél, las hadas comenzaron a congregarse a su alrededor, chillando, gritando y gruñendo:
¿Quién es el que osa arruinar nuestra canción?
Hasta que una de ellas se acercó al joven, separándose del resto, y dijo:
¡Jack Madden! Tu interrupción ha arruinado la canción que entonábamos con toda nuestra dedicación. Has profanado nuestro santuario, burlándote de nosotras, y mereces ser castigado severamente. ¡Por ello, desde ahora, llevarás dos jorobas en vez de una!
Alrededor de veinte de ellas —tan gráciles y pequeñas eran— trajeron la giba de Lushmore y la colocaron entre los hombros de Jack, encima de la suya propia, donde quedó tan fija como si hubiera sido clavada con clavos de seis pulgadas por un maestro carpintero. Luego echaron al desdichado del túmulo y cuando, por la mañana, su madre y su abuela lo vinieron a buscar, encontraron al joven medio muerto, tendido junto a la puerta del hillfort.5 ¡Imaginen su espanto y sudesesperación! Pero a pesar de su dolor, no se atrevieron a decir nada, por temor a que las hadas les pusieran otra joroba a cada una.
Y así regresaron con Jack Madden a su casa, con sus corazones y sus almas tan abatidos como nunca antes. Pero podían haberse ahorrado el esfuerzo; a causa del peso de la nueva joroba, sumado al anterior, y el trajín del largo y penoso viaje, Jack murió poco antes de llegar a su hogar. Sin embargo, al morir, sus dos jorobas desaparecieron misteriosamente. En las noches, junto al fuego, las ancianas cuentan a sus nietos que aquella terrible maldición fue llevada por las hadas de vuelta a Knockgrafton, ¡esperando a cualquiera que vaya a escuchar o intente interferir de nuevo el canto de las hadas de Knockgrafton!6



NOTAS:

1  Literalmente, "Lago Azul".

2 Lushmore, en gaélico, significa literalmente "dedal", y se aplica a los sombreros de los leprechauns (véase nota 3), por su forma.

3 El término leprechaun, literalmente "zapatero de un solo zapato", define a un elfo, es decir una de las múltiples divisiones de los seres elementales: elfos, gnomos, hadas, duendes, ninfas, etc. Son oriundos de Irlanda, bajos, de cuerpo rechoncho, nariz muy colorada y cara arrugada como la de un anciano. Su vestimenta incluye una chaqueta verde, un ancho cinturón y un sombrero alto con una gran ala redonda y una cinta con una hebilla en el frente, donde colocan una rama de muérdago (véase Hadas y duendes celtas, de esta misma colección).

4 Da Luan, Da Mort, augus Da Dardeen, en gaélico, literalmente "lunes, martes y también miércoles". Da Hena significa "jueves". Esta traducción corresponde a la  versión de William Butler Yeats, mientras que Douglas Hyde relata haber escuchado esta leyenda en Connaught, con las palabras Peean peean daw pecan, peean go leh agus leffin, que significan: "Un penique, un penique, dos peniques; un penique y medio, y medio penique".

5 Del inglés hill = colina y fort, abreviatura de fortificación o fuerte.

6 Este mismo mabinogi (cuento, leyenda, relato) ha sido adaptado por W. Carleton como Los duendes de Knockgrafton, en que los personajes de la "gente pequeña" son duendes, en lugar de hadas.

domingo, 24 de abril de 2016

Esus


Esus era el dios galo de los bosques, considerado por los pueblos celtas como el leñador divino, que se aparece en ocasiones cortando la leña con la que alimentar las hogueras para los sacrificios.

En la batalla era un asesino violento y sanguinario. Había la costumbre de sacrificar prisioneros de guerra en su honor, a los que se acuchillaba por la espalda, aunque se creía que le complacía más que los ahorcaran en un árbol. Los druidas leían las convulsiones del sacrificado, con las que profetizaban futuros acontecimientos.

Se le asociaba a Teutates y Taranis, formando así una terrible triada divina de la muerte y la oscuridad. Su esposa Rosmerta, era la diosa del fuego, la abundancia y la muerte.